El jaque mate de Majo Osorio al oportunismo

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Diputada de Quintana Roo amenaza con dejar sin contenido las redes sociales de muchos políticos que, a falta de iniciativas de ley, se han vuelto expertos en posar para la cámara de sus teléfonos.
OPINIÓN | Por David García
De aprobarse una reforma a la Ley que propone la Diputada de Quintana Roo, Majo Osorio, a muchos se les acaba el negocio de la lágrima fácil y la fotografía oportunista; ahora, si quieren salir en la foto, tendrán que probar que saben arrastrar el lápiz y no solo que saben entregar una silla de ruedas con sonrisa ensayada.
La iniciativa de la diputada Majo Osorio es un golpe directo a la mesa contra una costumbre rancia y oportunista en Quintana Roo, el uso de la necesidad ajena como trampolín político.
Majo Osorio propone reformar la Ley Electoral del estado de Quintana Roo para añadir el artículo 400 Bis, una regla clara que prohibiría a los funcionarios y actores políticos lucrar con la entrega de apoyos sociales.
En pocas palabras, se trata de evitar que el dolor de una familia se convierta en el papel tapiz de los perfiles de Facebook de los funcionarios. La idea es que la crisis de un ciudadano, ya sea por una enfermedad o por falta de dinero, deje de funcionar como el estudio fotográfico donde los políticos simulan una bondad que solo aparece cuando hay buena iluminación y una cámara encendida.
Con esta Reforma a la Ley, Majo Osorio pone el dedo en la llaga al señalar que, ante la evidente falta de resultados legislativos, muchos representantes han optado por el asistencialismo mediático, entregando sillas de ruedas o medicinas solo si hay una cámara de por medio.
La propuesta no impide que se ayude, ni que se guarde evidencia fotográfica para efectos de transparencia y auditoría interna. Lo que busca es castigar la difusión pública de esa ayuda con fines de imagen.
Es un llamado a que los diputados vuelvan a su verdadera función, legislar para crear soluciones de fondo, y que la dignidad del pueblo deje de ser la moneda de cambio para obtener unos cuantos “likes” o votos.
Esta iniciativa seguramente incomodará a más de uno que ha hecho de la vulnerabilidad ajena su mejor estrategia de marketing político.