El d�a en que se mont� en un avi�n rumbo a California, Gok�e G�ven tuvo claro que nada la detendr�a en su af�n de conseguir sus sue�os. No le cab�a la ambici�n en las maletas. El hecho de haber sido admitida en Berkeley, una de las mejores universidades del mundo, ya era un gran comienzo para la joven turca. En poco tiempo se enamor� de la vida en el norte de California y de la cultura de las startups en Silicon Valley, del dinero a espuertas y la posibilidad de cambiar el mundo con una sola idea.
Con solo 26 a�os todo parec�a indicar que alcanzar�a la cima que desde hac�a a�os hab�a dibujado en su mente: CEO de su propia compa��a, Kalder, y un im�n para atraer inversores, con una pulsera de diamantes en una mu�eca y en la otra un reloj de Audemars Piguet de 50.000 d�lares. Para 2025 ya hab�a logrado atraer 11 millones de d�lares en fondos con un concepto revolucionario, una startup con sede en Nueva York, a pocas manzanas de Wall Street, que se autodefine como una plataforma de fintech y marketing, capaz de ayudar a marcas globales a montar programas de fidelizaci�n y recompensas que pudieran escalar.
Para saber m�s
La promesa era ambiciosa: convertir programas de puntos y recompensas en una suerte de moneda global, ayudando a las empresas a generar nuevas fuentes de ingresos mediante alianzas de marca y redes de recompensas.
La narrativa funcion� al principio. Kalder promet�a transformar la relaci�n entre consumidores, marcas y programas de lealtad, y G�ven hablaba de ello con entusiasmo en entrevistas, eventos de la industria y paneles de inversores. “Nuestro mercado representa un gasto de 250.000 millones de d�lares”, estipulaba. “Y lo queremos todo”.
Solo un a�o despu�s, su empresa fue incluida en la prestigiosa lista Forbes 30 Under 30 de 2025, un reconocimiento reservado a los j�venes l�deres m�s prometedores del mundo. Forbes afirmaba incluso que Kalder contaba con clientes importantes, como la chocolatera Godiva o la Asociaci�n Internacional de Transporte A�reo (IATA), con una valorizaci�n superior a los 35 millones de d�lares.
Hasta que se destap� su modus operandi. En noviembre del a�o pasado, coincidiendo con el d�a de Acci�n de Gracias, G�ven fue arrestada por agentes federales al regresar a Estados Unidos tras pasar unos d�as en Turqu�a. En enero, fue acusada de estafa inform�tica y fraude bancario.
Seg�n la nueva acusaci�n formal presentada por la fiscal�a para el Distrito Sur de Nueva York, G�ven manten�a “dos conjuntos de libros” de contabilidad: uno con cifras reales preparado por contables externos para uso interno, y otro con n�meros inflados para impresionar a inversionistas y asegurar fondos. Con ese segundo conjunto, Kalder logr� levantar aproximadamente 7 millones de d�lares de m�s de una docena de inversores durante la ronda inicial.
Elizabeth Holmes, la CEO de Theranos que tambi�n estaf� a Wall Street
La empresa de G�ven declar� que su facturaci�n anual superaba el mill�n de d�lares, cuando en realidad rondaba los 60.000 d�lares desde 2023. Es decir, que daba cuantiosas p�rdidas. Como antes Elizabeth Holmes, la creadora de Theranos, generaba ingresos muy bajos en relaci�n a lo que promet�a. Su apuesta pasaba por recaudar fuertes sumas de dinero y falsear las cuentas para ganar tiempo hasta que su f�rmula diera resultado y beneficios de verdad.
Recuerda, tambi�n, a otra estafa legendaria de una mujer joven, astuta y extranjera, Anna Sorokin, tambi�n conocida como Anna Delvey, una alemana de origen ruso que se hizo pasar por la hija de un millonario alem�n para infiltrarse en la �lite neoyorquina entre 2013 y 2017. Su historia inspir� una serie de Netflix, Inventing Anna. Logr� abrirse paso en la alta sociedad mediante enga�os, estafando a bancos, hoteles y conocidos adinerados por una suma considerable para financiar un estilo de vida suntuoso, inspirado en la filosof�a del “fingir hasta conseguirlo”.
Tanto G�ven y Sorokin tuvieron problemas con las autoridades de inmigraci�n de Estados Unidos. Mientras la rusa excedi� su visado y permaneci� ilegalmente en el pa�s, G�ven est� acusada de falsificar recomendaciones y firmas de contactos comerciales en sus documentos de inmigraci�n. Se enfrenta a cargos por fraude de visado y robo de identidad agravado.
Anna Sorokin, la rusa que estaf� a personas de la alta sociedad estadounidense
G�ven ha pasado de ser una apuesta inspiradora para inversores como Gingerbread Capital a estar perdiendo contactos y empleados a una velocidad sideral. “Me parec�a una persona muy inteligente y apasionada por el trabajo que realizaba”, dec�a a la revista New York el due�o de una peque�a empresa que se asoci� con Kalder. “Fue el a�o pasado cuando not� que los proyectos siempre estaban en proceso y nunca listos para su lanzamiento, a veces, incluso despu�s de meses de conversaciones sobre aspectos aparentemente sencillos”.
Curr�culum
Su enga�o comenz� desde sus d�as universitarios en Berkeley, al norte de San Francisco. G�ven comenz� a inflar su curriculum en el perfil de LinkedIn para parecer que ten�a m�s experiencia en tecnolog�a de la que realmente ten�a. Aseguraba estar trabajando a tiempo completo para Robinhood, la plataforma digital de inversi�n burs�til y criptomonedas, cuando en realidad no hab�a pasado de ser una becaria de verano.
Despu�s, envi� un comunicado sobre un supuesto inversor en Kalder que aclar� posteriormente que nunca hab�a puesto dinero en esa empresa. Sucedi� en noviembre de 2022, dos d�as antes de que Sam Bankman-Fried declarara la bancarrota de la empresa con la que estaf� a cientos de inversores, FTX. G�ven anunci� una ronda de financiaci�n inicial de 3,5 millones de d�lares para su reci�n creada empresa, con Meltem Demirors como uno de los inversores iniciales.
“Hablamos por tel�fono un par de veces durante el verano de 2022”, comparti� Demirors a la revista en un correo electr�nico. “Escuch� sus ideas, le di mi opini�n y la puse en contacto con inversores que realizaban operaciones en el sector de la tecnolog�a de consumo y que podr�an estar interesados en su ronda de financiaci�n. Esto es algo totalmente normal en el capital riesgo en etapas iniciales: los inversores hablan con los fundadores, y entre s�, constantemente”. Pero dej� claro que no hab�a puesto un d�lar. “No soy, ni he sido nunca, inversora en Kalder”.
Tampoco hubo acuerdo con Nike, como clamaba G�ven, ni con Booking.com, una agencia de viajes digital con sede en Holanda. El esquema comenz� a desmoronarse en primavera de 2025, cuando un empleado alert� a un inversor de que algo no iba bien. Fue entonces cuando se fue derrumbando el castillo de naipes, enterrado bajo las altas dosis de ambici�n de su creadora.







