Uno de cada tres ni�os en Espa�a vive en riesgo de pobreza o exclusi�n social. Una cifra que, seg�n el informe La pobreza infantil en Espa�a 2026, publicado por la Plataforma de Infancia (POI), corresponde a cerca de 2,6 millones de menores.
“No hay que lanzarse al triunfalismo”, afirmaba Ricardo Ibarra, director de la organizaci�n, quien, a pesar de que los datos reflejen una mejora de nueve d�cimas respecto al a�o anterior, denuncia que la pobreza infantil sigue siendo un problema estructural en Espa�a que se concentra cada vez m�s en los grupos m�s vulnerables.
A este ritmo de reducci�n, Espa�a necesitar�a doce a�os para alcanzar las cifras que hoy registra la media europea. Por ello, Ibarra afirma que se necesitan “pol�ticas m�s ambiciosas” para dejar atr�s unos datos que ha descrito como “vergonzosos”.
Presentaci�n del Informe La pobreza infantil en Espa�a 2026
Los hogares monoparentales, los m�s afectados
Seg�n el informe, nutrido de los �ltimos microdatos de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, los hogares monoparentales, encabezados mayoritariamente por mujeres, son el �nico modelo familiar en el que la tasa de riesgo ha aumentado en el �ltimo a�o, hasta alcanzar el 50,8%. Uno de cada dos ni�os que vive con un solo progenitor est�, en la pr�ctica, al borde de la exclusi�n, y la pobreza severa afecta ya al 22,3% de estas familias.
Las cifras se agravan en los hogares numerosos. El 68,2% de los menores que conviven con m�s de tres hermanos se encuentra en riesgo de pobreza o exclusi�n. Y la situaci�n de la infancia migrante resulta tambi�n alarmante, con el 67,5% de los ni�os con ambos progenitores de origen extranjero viviendo en esa situaci�n. Estas cifras contrastan dr�sticamente con el 22,7% de riesgo entre las ni�as, ni�os y adolescentes con madres o padres de nacionalidad espa�ola.
Una brecha estructural
Lo que el informe describe, m�s all� de los n�meros, es una fractura que separa a la infancia del resto de la poblaci�n espa�ola. El indicador AROPE, que identifica a la poblaci�n en riesgo de pobreza o exclusi�n social, refleja una diferencia de casi 8 puntos entre los menores de 18 a�os y el resto de la ciudadan�a.
Los adolescentes de 13 a 17 a�os -los grandes olvidados de las pol�ticas de protecci�n, como los calific� la t�cnica de incidencia pol�tica de la POI, D�bora Quiroga– registran las tasas m�s elevadas dentro de la propia infancia. “Las ayudas est�n muy concentradas en la etapa de 0 a 3 a�os“, se�al� Quiroga.
Adem�s, el informe pone sobre la mesa la realidad de que tener hijos empobrece. Las personas que viven en hogares con menores tienen una renta media un 35,9% inferior a las que viven sin ellos. Una diferencia de 5.770 euros anuales por persona, siendo la mayor brecha de toda la serie hist�rica.
Factores c�mo el precio de la vivienda aparecen como un factor de empobrecimiento adicional. M�s de una cuarta parte de los ni�os, ni�as y adolescentes que pertenecen a las familias con menores ingresos, viven en casas sobreendeudadas por el coste del alquiler o la hipoteca, obligando a estas a tener que recortar en alimentaci�n o educaci�n.
Murcia, Andaluc�a y Castilla-La Mancha, a la cabeza
El an�lisis territorial revela que la pobreza infantil no se reparte de manera uniforme. Murcia encabeza el ranking auton�mico con un 44% de menores en riesgo; le siguen Castilla-La Mancha (43,1%) y Andaluc�a (42,9%). En el extremo opuesto, el Pa�s Vasco registra la tasa m�s baja del pa�s. La diferencia entre la comunidad m�s rica y la m�s pobre en este indicador supera los 25 puntos.
Espa�a firm� el compromiso de reducir a la mitad la pobreza infantil para 2030, tomando como referencia la tasa de 2015, que era del 34,4%. Una d�cada despu�s, el indicador apenas ha bajado 1,2 puntos. La distancia entre la trayectoria real y la meta marcada por los Objetivos de Desarrollo Sostenible es de 10,3 puntos, por lo que, de mantenerse este ritmo, el objetivo ser�, en la pr�ctica, inalcanzable.
La Plataforma de Infancia reclama una ayuda universal a la crianza, la duplicaci�n del Complemento de Ayuda para la Infancia (CAPI) -extendido a los mayores de seis a�os-, y pol�ticas ambiciosas de acceso a la vivienda. “Solo un cambio dr�stico, con pol�ticas ambiciosas en vivienda y en ayudas a la crianza, puede revertir esta situaci�n.”, afirm� Ibarra.





