La generación Apolo, en sus propias palabras:
Charlie Mars, de 90 años, quien trabajó en los módulos de mando y lunares del Apolo:
“Como era la primera vez, había una energía especial. Había una pasión que probablemente no sea la misma hoy en día, y que no lo ha sido desde hace tiempo”.
JoAnn Morgan, de 85 años, la única ingeniera en la sala de control de lanzamiento durante el alunizaje del Apolo 11:
“Será aún más emocionante cuando por fin haya una mujer que pise la Luna”.
Charlie Duke, de 90 años, astronauta del Apolo 16: “Si los primeros alunizajes tienen éxito y empezamos a aterrizar en el Polo Sur, creo que millones de personas lo estarán viendo. Yo, desde luego, lo veré si sigo aquí”.




