Brujas, duendes, lobishomes y otras criaturas extraordinarias en 'El mundo encantado de Castilla y León'

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El mundo encantado de Castilla y León (Ediciones T&T) es un interesante libro escrito por Jesús Callejo e ilustrado por Tomás Hijo, que nos presenta un curioso bestiario repleto de brujas, duendes, lobishomes y otras criaturas extraordinarias, que habitan en diferentes parajes de la región. No están todos los que son, pero los seres fabulosos que aparecen en estas páginas, tienen muy buenas historias detrás, todas ellas documentadas a conciencia a partir de la tradición oral, el folclore y una amplia bibliografía.

Uana nueva edición ampliada del libro original, publicado en 2029, que nos llama la atención desde su espectacular portada: “Es la fiera del Espinar, en Segovia” -nos comenta Tomás hijo-.

En cuanto al criterio de selección de estas criaturas, Jesús Callejo nos explica: “Queríamos que cada provincia tuviera como mínimo uno o dos de estos seres, monstruos o personajes mágicos, para mostrar que en todas las comunidades existen estas criaturas de distinto pelaje y familias. Luego describimos a qué familias corresponde cada una de esas criaturas”.

“Otra cosa que buscábamos -añade Jesús-, es que el personaje no fuera demasiado conocido, que no estuviera demasiado trillado, pero que sí tuviera suficiente meollo para desarrollarlo durante una o dos páginas y que sorprendiera. En algunas provincias era fácil, en otras no lo fue tanto, encontrar este tipo de personajes”.





Página de ‘El mundo encantado de Castilla y León’ (Ediciones T&T)

Una excelente documentación

Destacar la excelente documentación que manejan escritor y dibujante: “En el caso de los textos -asegura Jesús-, tengo prácticamente toda la bibliografía de libros que se ha publicado sobre mitología y seres legendarios. Un poco también en función de obras anteriores que tengo en esta línea. Libros de hadas, duendes, gnomos, cocos, hombres del saco, etcétera .Así que he intentado acudir, alimentarme y beber de todas las fuentes bibliográficas que tengo en mi biblioteca. Lo tenéis todo especificado en la bibliografia”.

“Yo en el aspecto gráfico me encontré con tres casos diferentes -nos comenta Tomás HIjo-. Uno era el de criaturas que estaban ya recogidas en textos e imágenes de la época, si es que por época entendemos esa antigüedad difusa que sucede en el mundo de las leyendas. Entonces hay algunas, como La Fiera del Espinar, por ejemplo, que están ya recogidas en grabados del siglo XVIII, por ejemplo”.

“Después -continúa el ilustrador-, hay otras que están bastante descritas e incluso dibujadas por algún ilustrador contemporáneo. Y bueno, yo no tengo la biblioteca inmensa que tendrá Jesús, seguramente, pero tengo muchos libros también de de leyendas y de folclore. Y ahí también pude documentarme”.

“Y luego -concluye el ilustrador-, vino un tercer grupo de criaturas que no tenían ninguna descripción gráfica anterior. Nadie las había dibujado antes, por lo menos que yo sepa. Y entonces, en ese caso, he tirado de los datos que Jesús me proporcionaba y de mi propia imaginación y de cómo yo quería. Quería que esas criaturas tuvieran forma por primera vez, por lo menos en mi cabeza”.





Página de ‘El mundo encantado de Castilla y León’ (Ediciones T&T)

“Los fantasmas son los más escurridizos”

Jesús callejo nos confiesa que no siempre ha sido fácil documentarse sobre estas criaturas: “Siempre hay alguna, sobre todo los fantasmas, que son más escurridizos. Hay que ir siempre a las fuentes, porque hay leyendas que sabes que son muy modernas y otras que, aunque son muy antiguas, han sido muy transformadas a lo largo del tiempo. Lo que sea. Por ejemplo, en Ávila, en el castillo de Navas del Marqués, tenemos al fantasma de Magalia. La información era muy escueta, pero, tirando un poco del hilo, al final sí que logré reconstruir todo lo que sería esa leyenda desde el principio hasta el final”.

“Yo creo -continúa el escritor-, que lo bueno es que cada criatura tiene su personalidad y cada una de las nueve provincias también tiene su historia y, por supuesto, su magia. Y había que rebuscar en cada una, para que fueran diferentes y originales. Que no todas las leyendas fueran sobre seres fantasmales o monstruos, sino que hubiera demonios, que hubiera brujas, que hubiera duendes, que hubiera cíclopes, que hubiera un poco de todo. En algunos casos me costaba un poco más de trabajo, pero para mí era un reto y no dejaba de ser también una investigación fascinante”.

Luego entraba en juego la imaginación del dibujante: “En las criaturas o leyendas que eran más arquetípicas yo quería aportar una visión un poco diferente. Hay muchas brujas en el libro, por ejemplo. Y las brujas no suelen ser descritas en las leyendas porque todos sabemos como son o intuimos como son. Entonces, el desafío era crear personajes que son muy parecidos en su clasificación, en su taxonomía, y, a la vez, conseguir darles un carácter único e individual. Otras criaturas son descritas con tanta precisión que las puedes distinguir rápidamente de todas las demás. Pero en este caso había que tirar de imaginación, había que inventar y había que diseñar personajes de una forma muy precisa, partiendo de una descripción inexistente”.





Página de ‘El mundo encantado de Castilla y León’ (Ediciones T&T)

Las ilustraciones son grabados en linóleo

Las ilustraciones de Tomás Hijo han seducido a Guillermo del Toro, que contó con él para su versión de Frankenstein. Y es que, además de su belleza, destacan por su técnica artesanal. “Las ilustraciones del libro son grabados en linóleo -nos explica el dibujante-. Es una técnica que remite mucho a esa cosa medieval o pseudo medieval de la xilografía, del grabado en madera que adornaba pues todos esos libros de aquella época. Yo escogí esta técnica, no solo para este libro, sino para muchas de las cosas que hago, porque casi el total de mi producción gráfica actual se centra en historias relacionadas con la mitología, con el folclore o con el terror o con la fantasía“.

“Para el que no sepa nada de grabado, es una técnica muy sencilla cuyo referente más cercano es el de un sello de oficina -nos cuenta Tomás-. Yo no creo el dibujo directamente sobre el papel, sino que lo que hago es tallar una plancha de un material que se llama linóleo, que es como una especie de madera que no tiene vetas. Con unas herramientas de corte voy eliminando de esa plancha de madera todo lo que no quiero que se vea en la imagen final. Es como trabajar un poco al revés de lo que se hace habitualmente. Después embadurno esa plancha con tinta por medio de un rodillo y, finalmente, eso pasa por una prensa y por un método de estampación a presión, con el que consigo que la imagen se transfiera al papel“.

“En este caso concreto -añade el artista-, también hay un proceso de color que hago con acuarelas y a veces de forma digital, y un trabajo de posproducción que supone que esa imagen sobre papel, que tiene además volumen, que tiene una rugosidad especial, se transfiera después al libro de la forma más fidedigna posible. Y ahí luego entra otro proceso ya diferente. Pero digamos que la producción es esa. Es un grabado como los que se hacían en el siglo XV o el XVI. La técnica sigue siendo la misma”.





Página de ‘El mundo encantado de Castilla y León’ (Ediciones T&T)

Sus fuentes de inspiración

En cuanto a sus fuentes de inspiración, Tomás Hijo nos confiesa: “Para mí hay tres tres fuentes principales que son las que siempre me han gustado y de las que he bebido. Y además me hizo mucha ilusión porque he colaborado en algunas ocasiones con Guillermo del Toro en algunas de sus pelis y en algún otro proyecto, y él lo lo definió en un prólogo de uno de los tarots que hizo con él de una forma muy certera. Hay tres fuentes que él vio y yo le compro la idea“.

“Esas fuentes -continúa el dibujante-, son, en primer lugar, los grabadores, sobre todo de Europa del Este: checos, polacos… de los años 50, de los años 60, que son los que me interesaron por la técnica. Por otro lado, están los dibujantes de cómic a los que he admirado siempre, como Mike Mignola, el creador de Hellboy, que trabajan muy bien las luces, las sombras, la composición… Y por último, los dibujantes de animación, pero no los que hacen las películas, sino los que hacen los fondos, que son gente que tiene un estilo de dibujo muy moderno, muy dinámico, con mucho movimiento y que de alguna forma contradice ese hieratismo tradicional del grabado”.

“Yo creo -concluye-, que de la fusión de esas cosas, de ese dibujo dinámico moderno y una técnica tan antigua como es el grabado, surge mi estilo, que, por lo que oigo, es bastante reconocible. Eso me halaga mucho, porque tener un estilo reconocible es una cosa que cuesta mucho conseguir”.

¿Un tarot con estas criaturas?

Debido al éxito que está teniendo este libro, sus autores se están planteando otras formas de explotar la idea: “Por ejemplo, hemos pensando en un tarot, en una baraja de cartas -nos comenta Tomás Hijo-. Sería muy chulo porque a mí me gustan mucho los juegos de mesa”.

“Además -añade Jesús-, los editores quieren que sigamos esa línea del mundo encantado, pero de de otras comunidades. Ya tenemos un poco el esquema y la técnica de Tomás es ideal para este tipo de libros. Porque nos hemos dado cuenta de que España es un país muy rico en este tipo de seres mitológicos y parece que siempre apreciamos más las mitologías foráneas. Así que queremos rescatar del olvido a todos estos seres, ponerles rostro, y mostrar toda la riqueza de este pensamiento mágico, de este folclore. Porque no olvidemos que el folclore es un poco la sabiduría del pueblo”.





Portada de ‘El mundo encantado de Castilla y León’ (Ediciones T&T)

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