Descubren el sistema de cuatro soles más compacto jamás observado: las tres estrellas que constituyen el núcleo orbitan en el espacio de Mercurio

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La astronomía está llena de sistemas estelares que desafían la intuición. Muchas estrellas no viven solas como el Sol, sino acompañadas por otras con las que comparten una compleja danza gravitatoria. Comprender cómo se organizan estas asociaciones múltiples es clave para entender cómo nacen las estrellas y cómo evolucionan con el tiempo. Entre estas configuraciones, algunas resultan especialmente raras porque concentran varios astros en un espacio extremadamente reducido.

Un nuevo estudio basado en observaciones espaciales y telescopios terrestres examina uno de estos sistemas extraordinarios. Los investigadores combinaron datos del satélite TESS con mediciones espectroscópicas y fotométricas para reconstruir con gran precisión el movimiento de varias estrellas que interactúan entre sí. El trabajo aplica técnicas modernas de análisis dinámico y fotométrico que permiten estudiar cómo la gravedad altera las órbitas cuando varios cuerpos masivos comparten un mismo sistema.

Cómo se organizan los sistemas estelares múltiples

Las estrellas pueden formar sistemas jerárquicos en los que varias orbitan alrededor de un centro común. En estos sistemas, algunas estrellas forman pares cercanos mientras otras giran a mayor distancia alrededor del conjunto, creando estructuras en varios niveles. Este tipo de arquitectura se observa con frecuencia en sistemas triples, pero resulta mucho más difícil de estudiar cuando hay cuatro componentes.

Los astrónomos distinguen varias configuraciones posibles para los sistemas cuádruples. Una de ellas es la llamada configuración 3+1, en la que tres estrellas forman primero un subsistema triple y una cuarta orbita alrededor de ese conjunto. Según explican los autores, estos sistemas son muy valiosos porque permiten analizar cómo interactúan varias órbitas al mismo tiempo y cómo se mantienen estables durante millones o miles de millones de años.

El artículo científico destaca la importancia de estos objetos para la astrofísica. “Los sistemas estelares múltiples jerárquicos con periodos orbitales externos cortos constituyen un subgrupo pequeño pero importante de los sistemas múltiples”, señalan los investigadores. Analizar este tipo de estructuras permite estudiar la formación estelar, el origen de algunos sistemas binarios muy cercanos e incluso la aparición de objetos compactos como enanas blancas o estrellas de neutrones. 

Variaciones en los tiempos de eclipse de la binaria central, una señal de que otras estrellas cercanas están alterando su órbita. Fuente: Nature Communications

La identificación de un sistema estelar excepcional

El análisis detallado de un objeto catalogado como TIC 120362137 permitió reconstruir una arquitectura orbital extremadamente compacta. Los datos proceden principalmente del satélite TESS, diseñado para detectar exoplanetas mediante variaciones de brillo, pero que también resulta muy útil para estudiar sistemas estelares complejos.

En las observaciones apareció primero la señal de una binaria eclipsante, es decir, dos estrellas que se eclipsan mutuamente al pasar una frente a la otra desde nuestra perspectiva. Este tipo de sistemas produce caídas periódicas en el brillo observado. El periodo orbital de este par es de apenas unos pocos días, lo que indica que las dos estrellas se encuentran muy cerca entre sí.

Sin embargo, el análisis de las curvas de luz reveló algo más. Los investigadores detectaron eclipses adicionales que no podían explicarse solo con el par inicial, lo que indicaba la presencia de otra estrella interactuando gravitatoriamente con la binaria. La periodicidad de esos eventos permitió reconstruir la órbita de un tercer componente alrededor del sistema central.

El sistema cuádruple más compacto conocido

Al incorporar nuevas observaciones espectroscópicas y estudiar las velocidades radiales de cada estrella, el equipo descubrió que la estructura era todavía más compleja. Los datos solo podían explicarse si existía una cuarta estrella orbitando el conjunto, lo que convertía al objeto en un sistema cuádruple jerárquico.

Los autores describen el hallazgo con claridad en el artículo: “presentamos el descubrimiento y el análisis espectro-fotodinámico del sistema estelar cuádruple de tipo 3+1 más compacto conocido, TIC 120362137”. Este tipo de análisis combina curvas de luz, mediciones espectroscópicas y simulaciones dinámicas para determinar simultáneamente las propiedades de todas las estrellas del sistema. 

El resultado es un sistema extraordinariamente compacto. Tres de las estrellas —las que forman el subsistema triple— orbitan en una región del espacio comparable al tamaño de la órbita de Mercurio alrededor del Sol. Además, una cuarta estrella similar al Sol gira alrededor de ese núcleo a mayor distancia, aunque todavía dentro de una escala comparable a la región interior del Sistema Solar.

Las mediciones indican que tres de los cuatro astros son más masivos y más calientes que el Sol, mientras que la estrella exterior tiene características similares a nuestra estrella. Detectar las señales espectrales de las cuatro fue fundamental para reconstruir el sistema completo, algo que rara vez se consigue en sistemas tan complejos.

Esquema de las órbitas de las cuatro estrellas, mostrando cómo tres de ellas orbitan muy cerca mientras una cuarta gira alrededor del conjunto. Fuente: Nature Communications

Una arquitectura estable pese a la complejidad

Un aspecto crucial del estudio es la estabilidad del sistema. Cuando varias estrellas interactúan gravitatoriamente en un espacio reducido, pequeñas perturbaciones pueden alterar las órbitas y desestabilizar la configuración con el tiempo. Por ello, los investigadores analizaron si el sistema podría mantenerse estable durante su vida estelar.

Las simulaciones muestran que las relaciones entre los periodos orbitales permiten una configuración estable. Las estrellas interiores completan sus órbitas en días o semanas, mientras que la estrella exterior tarda varios años, lo que mantiene separadas las escalas dinámicas de cada subsistema.

Además, las órbitas parecen estar casi alineadas entre sí. La inclinación entre los planos orbitales es muy pequeña, lo que sugiere que todas las estrellas se formaron a partir del mismo disco de gas original. Este tipo de formación mediante fragmentación secuencial podría explicar por qué varios astros terminaron concentrados en un espacio tan reducido.

El futuro evolutivo del sistema

El estudio también explora cómo evolucionará el sistema con el paso del tiempo. Las simulaciones indican que las interacciones gravitatorias y la evolución estelar transformarán gradualmente la arquitectura actual. Cuando las estrellas más masivas envejezcan, comenzarán a expandirse y transferir masa a sus compañeras, desencadenando episodios de fusión estelar.

Según los modelos evolutivos, las primeras en interactuar serán las dos estrellas de la binaria interna. La transferencia de masa podría conducir a una fusión que forme una estrella más masiva, alterando la estructura del sistema. Con el tiempo, procesos similares podrían repetirse con las otras estrellas.

Los cálculos sugieren que el resultado final será mucho más simple que el sistema actual. Tras varios episodios de interacción y pérdida de masa, el conjunto podría terminar como un sistema binario formado por dos enanas blancas, restos compactos de estrellas que agotaron su combustible nuclear. Este desenlace ilustra cómo sistemas aparentemente complejos pueden evolucionar hacia configuraciones mucho más sencillas.

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