Un ex rapero arrasa en las elecciones generales de Nepal impulsado por la 'generación Z'

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En las calles polvorientas de Katmand�, donde los cables el�ctricos cuelgan como lianas sobre templos centenarios, el rap se ha convertido en una forma de protesta pol�tica. Durante meses de agitaci�n p�blica, una canci�n son� en m�viles, altavoces port�tiles y manifestaciones estudiantiles: Nepal Haseko (Nepal Sonriente), un tema que acumula m�s de diez millones de reproducciones en YouTube y cuyo estribillo, cantado por un coro de ni�os, resume el anhelo de toda una generaci�n: “Quiero ver a Nepal sonriendo; quiero ver a los nepal�es viviendo felices”.

Detr�s de esa banda sonora est� Balendra Shah, conocido por sus seguidores como Balen, un rapero de barba afilada y gafas negras rectangulares que, a sus 35 a�os, ha pasado de improvisar rimas en competiciones de hip hop a desafiar como pol�tico al establishment de la naci�n himalaya. Shah, al frente del partido centrista Rastriya Swatantra (RSP), ser� probablemente el nuevo primer ministro de Nepal. Su formaci�n, seg�n los resultados oficiales, se encamina hacia una victoria aplastante al haber ganado 103 de los 165 esca�os elegidos directamente en las elecciones generales que se celebraron el pasado jueves.

Justo antes de los comicios, frente a miles de seguidores en uno de sus m�tines, el rapero levant� ligeramente sus gafas oscuras, mir� a la multitud y lanz� una simple frase: “Los amo”. El grito de respuesta fue ensordecedor. En un pa�s donde la pol�tica suele estar dominada por l�deres septuagenarios y discursos burocr�ticos, la conexi�n emocional de Shah con los j�venes resulta ha sido casi revolucionaria.

Hasta hace poco m�s de una d�cada, su nombre no figuraba en ning�n c�lculo pol�tico. En 2013 irrumpi� en la escena musical nepal� tras ganar una popular batalla de gallos llamada Raw Barz. Aquella noche, Shah no solo gan� el duelo: se convirti� en un fen�meno cultural. “M�s que un rapero, era un poeta”, recordar�a despu�s uno de los organizadores del concurso. Sus canciones denunciaban la corrupci�n, ridiculizaban a los partidos tradicionales y hablaban de los sacrificios de los trabajadores migrantes que sostienen la econom�a del pa�s.

Nepal, una naci�n de 30 millones de habitantes encajada entre India y China, llevaba d�cadas atrapada en una pol�tica de coaliciones inestables, clientelismo, esc�ndalos de corrupci�n y crisis econ�micas recurrentes. M�s del 40% de su poblaci�n tiene menos de 35 a�os, pero el poder segu�a en manos de dirigentes muy mayores. En ese contexto, Shah supo canalizar el malestar generacional.

El salto a la pol�tica lleg� en 2022. Como candidato independiente, sin el respaldo de las grandes maquinarias partidistas, gan� de forma inesperada la alcald�a de la capital, Katmand�. Aquella victoria fue interpretada como algo m�s que un triunfo personal: fue el primer aviso de que la juventud urbana estaba dispuesta a desafiar a la vieja guardia.

En septiembre de 2025, una ola de protestas encabezada en gran medida por estudiantes y j�venes de la Generaci�n Z sacudi� Nepal. Todo comenz� con una decisi�n aparentemente menor -la prohibici�n temporal de las redes sociales-, pero r�pidamente deriv� en un levantamiento contra la corrupci�n, la inflaci�n y el estancamiento econ�mico. Las manifestaciones terminaron con al menos 77 muertos y edificios gubernamentales incendiados, y forzaron la dimisi�n del entonces primer ministro, KP Sharma Oli.

Durante aquellos d�as de caos, el nombre de Shah empez� a sonar como posible l�der interino. Muchos activistas de la Generaci�n Z lo ve�an como el rostro de la revuelta. Y as� ha acabado ascendiendo a lo m�s alto derrotando en las urnas al ex l�der Oli, el mismo dirigente cuya ca�da celebraron millones de votantes meses atr�s.

Los analistas destacan que el estilo pol�tico de Shah ser� tan imprevisible como sus rimas. Ha insultado p�blicamente a los partidos tradicionales, criticado a India, China y Estados Unidos -los tres grandes actores que influyen en la geopol�tica nepal�- e incluso amenazado con quemar s�mbolos del poder pol�tico. Sus detractores lo acusan de populista y cuestionan si un rapero est� preparado para gobernar un pa�s.

Su �xito, sin duda, radica en el magnetismo que ha conseguido entre los j�venes. En Facebook tiene m�s de 3,5 millones de seguidores, un mill�n en Instagram y cerca de otro mill�n en YouTube, cifras que le dan una audiencia digital poco com�n en el tradicional Nepal. Rara vez concede entrevistas a medios tradicionales. prefiere los podcasts, shows de televisi�n donde act�a como juez y v�deos desenfadados en sus redes sociales.

Su campa�a se centr� en presentarse como un azote de la corrupci�n, una narrativa que no est� exenta de contradicciones. Quienes esperaban un estilo de vida m�s austero por su parte no ven bien que Shah vaya a todos lados con un Land Rover Defender valorado en unos 275.000 d�lares. El veh�culo, seg�n se supo despu�s, hab�a sido un regalo de un empresario para su campa�a, lo que abri� un debate sobre transparencia y financiaci�n pol�tica.

Shah, antes de dedicarse a la m�sica, estudi� ingenier�a civil en su pa�s y luego un posgrado en India. Ese perfil t�cnico, combinado con su destreza comunicativa y el enganche del rap, ha alimentado la imagen de un outsider capaz de hablar el lenguaje de la calle sin renunciar a la gesti�n. Sus seguidores lo ven como la prueba de que la pol�tica nepal� puede reinventarse. Sus cr�ticos, en cambio, temen que su estilo confrontativo agrave la ya fr�gil estabilidad institucional del pa�s.


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