Expertos piden que se regule urgentemente el sexo en el espacio

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Se ha especulado mucho sobre cómo nos cambiarán los viajes espaciales. Estamos entrando en una era de cohetes, transbordadores y estaciones en órbita, puede que incluso lunares y, tal vez en medio siglo, marcianas. ¿Aumentará la brecha social? ¿Qué países reclamarán la explotación del espacio? ¿Aparecerán nuevas enfermedades? Y, sin embargo, hay un aspecto de nuestra civilización que apenas hemos explorado en este contexto, algo que, como humanos, se nos da relativamente bien hacer y que nos ha convertido en una masa de más de 8.000 millones de personas: el sexo. Y eso es precisamente lo que preocupa al grupo de expertos en bioética, salud reproductiva y medicina aeroespacial que acaban de publicar su investigación en la revista Reproductive BioMedicine Online. Voces que reclaman regular el sexo espacial y, añaden: “urgentemente”.

Cada vez son más los humanos que se asoman a la estratosfera y, cuanto más se alejen de la superficie terrestre, más radiación bombardeará sus células y más tiempo sentirán los efectos perjudiciales de la microgravedad. Pensemos en la misión Artemis II, que podría despegar el día 8 de este mes llevando en su interior a cuatro tripulantes. El plan consiste en orbitar la Luna y volver, un viaje largo que hemos emprendido pocas veces y, sin embargo, nada comparado con los meses que necesitaríamos para ir y volver a Marte. Años, incluso, si imaginamos estaciones en la superficie del planeta rojo. Apenas hemos podido estudiar cómo afectan estas condiciones extremas a la reproducción, pero los viajes tripulados no solo están aumentando, sino que se vuelven más extremos. ¿Cuánto tardaremos en ver sexo en el espacio? ¿Y cuáles serán sus consecuencias?

Y es que, a pesar de las habladurías, la NASA y Roscosmos niegan que sus astronautas (y cosmonautas) hayan mantenido relaciones sexuales durante las misiones. Sin embargo, no todos los viajeros son tan disciplinados y castos como los trabajadores de estas dos agencias. ¿Qué pasará cuando a los millonarios no les baste con sacar la puntita del cohete a través de la línea de Kárman? ¿Y si lo que quieren es una fiesta cósmica? No podrían aspirar a grandes espacios, pero tampoco se requieren muchos centímetros cuadrados para hacer según qué cosas.

Pero, si la salud de los millonarios que sostienen el mismo sistema de mercado que nos oprime no nos conmueve demasiado, pensemos que solo estamos viviendo el primer paso de una revolución tecnológica que se extenderá a mayores sectores de la población a medida que pasen los años. Y puede que no solo a usuarios, sino a trabajadores. ¿Cuáles son los riesgos reproductivos de pasar largas temporadas en el espacio? ¿Y de hacer viajes cortos? ¿Cuánto puede afectar a la fertilidad? ¿Cómo alteran el desarrollo embrionario la radiación y la microgravedad? ¿Puede desencadenar malformaciones? Es necesario destinar fondos, tiempo y expertos a investigar estas cuestiones, antes de que nos encontremos con consecuencias no deseadas.

Así lo solicitan los investigadores que hay tras este estudio: “A medida que la presencia humana en el espacio se expande, la salud reproductiva ya no puede seguir siendo un punto ciego en las políticas”, dice el Dr. Fathi Karouia, autor principal del estudio y científico investigador de la NASA. “Se necesita urgentemente una colaboración internacional para cerrar las brechas críticas de conocimiento y establecer pautas éticas que protejan tanto a los astronautas profesionales como privados, y,en última instancia, salvaguarden a la humanidad a medida que avanzamos hacia una presencia sostenida más allá de la Tierra“. No obstante, sus propuestas no terminan aquí.

“Hace más de 50 años”, explica otro de los autores, el embriólogo clínico Giles Palmer, “dos avances científicos remodelaron lo que se creía biológica y físicamente posible: el primer alunizaje y la primera prueba de fecundación humana in vitro. Ahora, más de medio siglo después, argumentamos en este informe que estas revoluciones una vez separadas están colisionando en una realidad práctica y poco explorada: el espacio se está convirtiendo en un lugar de trabajo y un destino, mientras que las tecnologías de reproducción asistida se han vuelto altamente avanzadas, cada vez más automatizadas y ampliamente accesibles“. ¿Pero cómo abordar el problema utilizando estas tecnologías?

La propuesta es doble, por un lado, sugieren que las tecnologías de fecundación in vitro permitirán llevar a cambio experimentos con los que aumentar nuestro conocimiento sobre los peligros a los que entraña la reproducción en el espacio. De hecho, aunque no son suficiente, ya hay estudios interesantes sobre cómo podría afectar a embriones de otras especies. Por otro lado, proponen que los viajeros espaciales conserven sus espermatozoides o sus óvulos gracias a las técnicas desarrolladas por la medicina reproductiva y que, así, en caso de que la exposición al espacio conlleve peligros para sus gametos, tengan una “reserva” disponible.

Y, si dejamos a un lado las tecnologías de fecundación in vitro, proponen crear protocolos para situaciones como el embarazo inadvertido durante un vuelo, incluyendo aspectos de diagnóstico, seguridad y responsabilidad. En otras palabras: regular en qué condiciones se podría practicar sexo en el espacio. ¿Tal vez con métodos anticonceptivos? ¿Puede que solo en viajes de una duración o recorrido determinado? Es pronto para saberlo, pero no para que empiece el debate.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • Es de esperar que este tema cobre más relevancia conforme pasen los años, puede que incluso los meses. Porque, aunque solemos creer que la gran barrera que nos separa de tener poblaciones de humanos en la superficie de Marte es tecnológica, las mayores dificultades no están en ese campo, son en el biomédico. La medicina aeroespacial sigue siendo una gran desconocida y, aunque todavía tenemos que superar grandes problemas en materia de ingeniería, ni siquiera sabemos cómo empezar a abordar algunos de los retos que presenta nuestro cuerpo.

REFERENCIA (MLA):

  • Palmer, Giles A., et al. “Reproductive Biomedicine in Space: Implications for Gametogenesis, Fertility and Ethical Considerations in the Era of Commercial Spaceflight.” Reproductive BioMedicine Online, 4 Feb. 2026, doi:10.1016/j.rbmo.2025.105431.

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