Apple se caracteriza por dar un soporte generoso a sus dispositivos. Quien compre un iPhone puede esperar al menos cinco años de nuevas versiones de iOS, a veces más si la evolución del hardware lo permite, a lo que hay que añadir uno o dos más de actualizaciones críticas de seguridad. Ese soporte extendido comenzó en 2011, con el iPhone 4s (iOS 5), y durante muchos años Apple ha ido en este aspecto por delante de los fabricantes de Android. Estos se han puesto las pilas mucho más recientemente, después de que Google lanzara en 2023 los Pixel 8 con siete años de actualizaciones y al que han seguido otros fabricantes como Samsung. Pero lo que no es habitual es que una marca actualice un modelo de hace 13 años, que es lo que acaba de hacer Apple con el iPhone 5s y otros modelos posteriores también anticuados.
La compañía dirigida por Tim Cook ha lanzado una serie de actualizaciones para versiones hace tiempo obsoletas de iOS e iPadOS que no habían recibido parches en años. Entre ellas están iOS 12.5.8, disponible para dispositivos tan antiguos como el iPhone 5S (2013) y el iPhone 6 (2014); iOS 15.8.6, disponible para iPhone 6S (2015), iPhone 7 (2016) e iPad Air 2 (2014); e iOS 16.7.13 para iPhone 8 (2017) e iPhone X (2017). Tanto iOS 15 como iOS 16 habían recibido su último parche a mediados de 2025, pero el de iOS 12 fue en enero de 2023.
Estos parches no están encaminados a solucionar cuestiones de seguridad, que es lo habitual una vez Apple deja de actualizar la versión de iOS o iPadOS, y mucho menos a añadir nuevas funciones. Según la compañía, las actualizaciones de iOS 12 e iOS 15 lo único que hacen es actualizar un certificado de seguridad para garantizar que iMessage, FaceTime y el inicio de sesión de la cuenta de Apple sigan funcionando más allá de enero de 2027, cuando habría caducado el certificado original de esos sistemas operativos.
Tampoco sería correcto verla como una actualización menor. Hace un año, millones de dispositivos Chromecast dejaron de funcionar de un día para otro por la expiración de un certificado que Google no había renovado. Más recientemente, otro certificado expirado afectó al funcionamiento de los periféricos de Logitech que funcionan con los ordenadores de Apple.
La actualización iOS 18.7.4 de Apple también sustituye el certificado, aunque esta sorprende menos, dado que iOS 18 sigue recibiendo parches para el iPhone XS, el iPhone XR y otros dispositivos que no pueden ejecutar iOS 26. Curiosamente, la actualización de iOS 16 no menciona el certificado de seguridad y no hay una actualización equivalente para los dispositivos anclados en iOS 17.
A día de hoy, es raro que un iPhone o iPad con versiones antiguas de iOS e iPadOS, como la 12, 15 y 16, se utilicen como móviles y tabletas de propósito general. Muchos de estos dispositivos tienen solo 1 o 2 GB de RAM, y las versiones de Safari integradas carecen de funciones y parches de seguridad necesarios para navegar por Internet moderno con seguridad. Las apps de terceros, además, suelen dejar de ser compatibles con versiones antiguas de iOS al cabo de uno o dos años. Pero que Apple se preocupe por dispositivos tan antiguos se agradece y solidifica la reputación de la compañía.




