Combinar árboles y tecnología, clave para frenar el cambio climático

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Reducir emisiones ya no es suficiente. Para cumplir con el objetivo del Acuerdo de París y limitar el calentamiento global a no más de 2 °C, la humanidad también deberá extraer grandes cantidades de CO₂ de la atmósfera.

Así lo concluye un estudio publicado en la revista Climate Policy, que advierte que ningún método de eliminación de carbono (CDR) por sí solo será suficiente. Será necesario combinar soluciones tecnológicas con estrategias basadas en la naturaleza para lograr un impacto real y sostenible.

“La producción de gases de efecto invernadero debe caer rápidamente, y al mismo tiempo debemos retirar y almacenar el exceso de carbono”, afirma Charlotte Streck, autora principal del estudio.

El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) define la eliminación de CO₂ como el conjunto de actividades humanas que extraen este gas de la atmósfera y lo almacenan de forma duradera en ecosistemas, formaciones geológicas o productos. Esta estrategia es clave no solo para alcanzar emisiones netas cero, sino también para lograr cifras negativas a largo plazo.

Naturaleza y tecnología: aliados, no rivales
El estudio critica la visión que enfrenta soluciones tecnológicas y naturales, como si fueran excluyentes. Mientras que los métodos tecnológicos —como la captura directa de aire y el almacenamiento geológico— son altamente duraderos, también resultan muy costosos y están en fases tempranas de desarrollo.

“Estas soluciones requieren grandes inversiones y mucha energía renovable barata antes de ser viables a gran escala”, señala el coautor Peter Ellis.

Por otro lado, las soluciones naturales como la reforestación o la restauración de humedales son inmediatas, de bajo costo y ofrecen beneficios adicionales como aire limpio, biodiversidad y agua potable. Sin embargo, enfrentan riesgos como incendios, plagas o deforestación, que podrían liberar el carbono almacenado.

“Las plantas llevan tres mil millones de años perfeccionando la fotosíntesis. No deberíamos subestimarlas”, bromea Ellis.

Sin soluciones mágicas
El informe señala que no existe una solución perfecta. Los métodos deben evaluarse desde varias dimensiones: viabilidad técnica, durabilidad, sostenibilidad social y ambiental, costos, riesgos y beneficios colaterales.

Por ejemplo, mientras el almacenamiento geológico puede retener carbono durante milenios, es caro y complejo. En cambio, el carbono retenido en suelos o biomasa puede durar décadas o siglos, aunque con mayor vulnerabilidad.

Invertir con equilibrio
Se calcula que para 2050 se invertirán más de 200 mil millones de euros en tecnologías de CDR, muchas de las cuales aún no están listas para su despliegue masivo. Por eso, los autores del estudio insisten en la necesidad de políticas equilibradas, que combinen soluciones según el contexto y horizonte temporal.

A corto plazo, las soluciones naturales pueden mitigar el cambio climático y ofrecer beneficios inmediatos. A largo plazo, las tecnologías más avanzadas podrán reforzarlas o reemplazarlas cuando estén listas.

“No podemos poner todos los huevos en la canasta de lo que todavía no funciona. Necesitamos actuar ahora, con lo que ya tenemos, y prepararnos para lo que vendrá”, concluyen los investigadores.