El Gobierno ruso reconoció públicamente que la economía del país se encuentra “al borde de la recesión”, tras más de tres años de guerra en Ucrania y el impacto de las sanciones internacionales. Así lo expresó el ministro de Desarrollo Económico, Maxim Reshétnikov, durante el Foro Económico de San Petersburgo.
Aunque el evento busca proyectar fuerza económica, varios funcionarios y empresarios admitieron su preocupación por el rumbo del país. El ministro de Finanzas, Antón Siluanov, intentó mantener el optimismo, pero la gobernadora del Banco Central, Elvira Nabiúllina, advirtió que la economía se enfría y que muchos de los recursos que impulsaron el crecimiento reciente —como el pleno empleo, los fondos de reserva y el gasto militar— se han agotado.
La Oficina Federal de Estadísticas ya reportó una contracción en el primer trimestre del año, aunque sin datos precisos.
Un modelo económico agotado
Nabiúllina coincidió con otros altos funcionarios en que el modelo económico actual ha llegado a su límite. La inversión privada está en mínimos, el consumo civil ha caído, y los altos tipos de interés han frenado el crecimiento. Aunque el Banco Central se muestra dispuesto a reducir tasas si la inflación baja, insiste en mantener una política monetaria prudente ante los riesgos persistentes.
Un foro con menos presencia internacional
El foro económico mostró menos participación extranjera que en años previos a la invasión de Ucrania. La mayoría de los expositores eran empresas estatales rusas, y los asistentes extranjeros provinieron principalmente de Asia y África. A pesar de que Rusia ha esquivado parte de las sanciones utilizando intermediarios, su economía sigue aislada de los grandes mercados occidentales.
Inestabilidad externa
Además del conflicto en Ucrania, Moscú observa con atención la escalada en Oriente Próximo. El presidente Vladímir Putin conversó con su homólogo chino Xi Jinping para abordar la situación, y señaló su intención de mediar. Putin también defendió el programa nuclear pacífico de Irán y minimizó los efectos de recientes ataques israelíes sobre infraestructura iraní.
En un encuentro con periodistas internacionales, el mandatario ruso afirmó que el rearme europeo no representa una amenaza para Rusia. Al ser cuestionado sobre sus errores, respondió: “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.




