Tos ferina, un riesgo persistente para la salud pública

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La tos ferina es una infección bacteriana altamente contagiosa, causada por la Bordetella pertussis, que ha tenido un impacto significativo en la salud pública a lo largo de la historia. En México, su presencia está estrechamente ligada a la evolución de la medicina preventiva y la vacunación. Históricamente, esta enfermedad ha sido responsable de un número considerable de muertes, especialmente en lactantes.

A pesar de los avances médicos, la tos ferina continúa siendo un problema de salud pública. Las estadísticas más recientes no solo evidencian deficiencias en la cobertura de vacunación, sino también desigualdades en el acceso a servicios de salud y fallas en la comunicación pública. Expertos señalan que el aumento de casos se debe a diversos factores: la disminución de la inmunidad en la población, la falta de cobertura en los grupos más vulnerables y la aparición de variantes bacterianas.

Un recorrido histórico en México
Durante las décadas de 1940 y 1950, México registró altas tasas de morbilidad y mortalidad por tos ferina. Un punto de inflexión se dio con el desarrollo e implementación de la vacuna DTP —que protege contra difteria, tétanos y tos ferina— incorporada al esquema nacional de vacunación en 1974. Esta medida representó un cambio profundo en la salud pública del país, al reducir significativamente la incidencia y letalidad de la enfermedad.

Sin embargo, en los años 80, a pesar de la disponibilidad de la vacuna, se observó un nuevo repunte de casos. Este fenómeno estuvo relacionado con una caída en las tasas de vacunación, impulsada por la desconfianza hacia las vacunas y la falta de información adecuada sobre la importancia de la inmunización. Esto motivó el fortalecimiento de campañas de vacunación a nivel nacional.

Panorama actual: cifras que preocupan
En 2025, la Secretaría de Salud reportó que, al 12 de abril, habían fallecido 45 menores de un año por causa de tos ferina, mientras que 749 casos fueron confirmados en ese mismo periodo. Según el informe “Enfermedades Prevenibles por Vacunación en México”, todas las defunciones se registraron en menores sin antecedente de vacunación; el 91% eran bebés menores de seis meses y el 57.8% de los casos se presentaron en niñas.

Las entidades con más fallecimientos fueron Jalisco, Ciudad de México, Chihuahua y Chiapas. Ante esta situación, el Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia (CeNSIA) ha reiterado la importancia de aplicar la vacuna hexavalente a niñas y niños menores de un año, así como completar esquemas pendientes en la población rezagada de 1 a 7 años. También se recomienda la vacunación a mujeres embarazadas a partir de la semana 20 de gestación.

Una prioridad que no puede descuidarse
El control de la tos ferina depende en gran medida de la continuidad y fortalecimiento del Programa Nacional de Inmunización, así como del seguimiento epidemiológico para detectar brotes de forma oportuna.

La historia de esta enfermedad en México muestra que, pese a los logros alcanzados, los desafíos persisten. Para prevenir que la tos ferina vuelva a convertirse en una causa significativa de mortalidad infantil y materna, es esencial la colaboración entre autoridades de salud, profesionales médicos y la comunidad.