Si te encant� la Capilla Sixtina o est�s deseando ir a verla, debes saber que existe otro lugar capaz de despertar una emoci�n similar. Adem�s, no hace falta viajar hasta la Ciudad del Vaticano para conocerlo, sino que se encuentra en Espa�a. Concretamente, en la ciudad de Valencia.
La Capilla Sixtina espa�ola en pleno centro de Valencia
A pocos pasos del bullicio del casco hist�rico de Valencia, en la calle Caballeros, considerada una de las m�s bonitas de la ciudad, se encuentra el templo que muchos consideran la Capilla Sixtina espa�ola. Se trata de la iglesia de San Nicol�s de Bari y San Pedro M�rtir.
Por fuera puede parecer discreta, incluso modesta si la comparas con otros templos m�s monumentales, pero el verdadero espect�culo comienza al cruzar sus puertas. El interior es un aut�ntico estallido visual con b�vedas completamente cubiertas de frescos que narran escenas religiosas con una riqueza de detalles y colores que deja sin palabras.
Se construy� en el siglo XIII, aunque su historia comienza mucho antes. “En su inicio fue un templo paleocristiano que se vio transformado en mezquita en el siglo VIII, para volver a ser parroquia cristiana tras la conquista por parte de Jaume I“, explican en el portal de turismo de la Comunidad Valenciana.
Desde 1981 es Bien de Inter�s Cultural y Monumento Hist�rico Art�stico y su �ltima restauraci�n data de 2016. Asimismo, en octubre de 2019 la Generalitat Valenciana la reconoci� como museo.
Iglesia de San Nicol�s de Bari y San Pedro M�rtir, una joya del Barroco
Aunque conserva su elegante estructura g�tica, su decoraci�n interior es una joya del Barroco. Los casi 2.000 metros cuadrados de frescos que adornan sus b�vedas y �bsides muestran escenas de la vida de San Nicol�s y San Pedro M�rtir. “Fueron dise�ados por el reconocido artista barroco Antonio Palomino y ejecutados por su disc�pulo Dion�s Vidal en el siglo XVII“, detallan en el portal de turismo de Valencia.
Es imposible no levantar la vista y quedarse varios minutos contemplando cada rinc�n, intentando asimilar la magnitud de la obra. La sensaci�n es envolvente, casi teatral, como si las pinturas cobraran vida sobre tu cabeza.
Lo curioso es que los frescos pasaron totalmente desapercibidos durante d�cadas hasta que una minuciosa restauraci�n, ya en el siglo XXI, les devolvi� su colorido y esplendor. Cada escena est� llena de movimiento, dramatismo y simbolismo, elementos caracter�sticos del Barroco que buscan emocionar al espectador.
La iglesia dispone de su habitual horario de culto y tambi�n se puede visitar, aunque es aconsejable reservar por adelantado para evitar colas. La entrada incluye una audiogu�a y una experiencia inmersiva.




