Attaoui roza la gesta en los 1.000 metros y Llopis rompe el récord de España en los 60 metros vallas

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Como todo r�cord, era improbable por dif�cil. Pero, durante gran parte de la carrera, fue posible. Al final gan� lo improbable frente a lo posible en un escenario, la pista, el p�blico, el atleta, favorable al intento. Con la cabeza humeante y la zancada incandescente, Mohamed Attaoui volaba en busca del r�cord mundial de los 1.000 metros, una distancia infrecuente pero siempre prestigiosa.

La marca, 2:14.20 del yibutiano Ayanihe Souleiman desde 2016, era una liebre virtual a la que Attaoui persegu�a mentalmente ayudado por las luces en la cuneta de la pista que le serv�an de referencia y por unas liebres reales, el espa�ol Alejandro Matienzo y el polaco Filip Ostrowski, que cumplieron su cometido. Pasaron los 400 en 53.12 y los 800 en 1:47.58. Attaoui se qued� entonces solo corriendo contra las luces que, primero, lo acompa�aron y, luego, lo dejaron ligeramente atr�s.

Cuando Attaoui cruz� la meta, el cron�metro se hab�a detenido en 2:14.52. No era r�cord del mundo, pero s� la tercera mejor marca de todos los tiempos y r�cord de Europa. Y de Espa�a, claro. Tras �l, magn�ficos pero no tan imponentes, Mariano Garc�a, ya ex plusmarquista nacional, terminaba en 2:16.40. Y Adri�n Ben en 2:16.80.

Fruta madura

La prueba pon�a colof�n al World Indoor Tour de Madrid, la cuarta escala del circuito mundial de la m�xima categor�a de lo que ahora se denomina short track, pista corta, la pista cubierta de toda la vida. Al intento de r�cord del mundo de Attaoui lo hab�a precedido la consecuci�n del r�cord de Espa�a de 60 metros vallas. Quique Llopis, que lo compart�a con Orlando Ortega con 7.48, lo dej� en 7.45.

La plusmarca, una satisfacci�n pero no una sorpresa, estaba cantada. Llopis la llevaba rondando desde la pasada temporada, corriendo continuamente alrededor de 7.50. Una salida imperfecta un d�a, el roce con un obst�culo otro, cualquier detallito lo hab�a impedido. Pero era una fruta madura que ha ca�do en Madrid. Temblaba en el �rbol cuando Quique, sin exprimirse, hab�a hecho 7.49 en la semifinal. Los 7.45, logrados contra rivales de gran nivel (Simonelli, Belocian, el propio Asier Mart�nez en progresi�n) es de fuste y confirma a Llopis como un vallista de talla internacional y en camino de mejores n�meros y mayores logros.


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