Los astrónomos se preseparan para una de las mayores colisiones en la historia de la humanidad: "La probabilidad de impacto es muy alta"

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La comunidad científica internacional se prepara ante la posibilidad de uno de los eventos astronómicos más relevantes de las últimas décadas. Nuevos análisis indican que el asteroide 2024 YR4 presenta una probabilidad muy alta de impactar contra la Luna en diciembre de 2032, mientras que la Tierra queda descartada como objetivo durante, al menos, los próximos cien años.

El pequeño asteroide se hizo muy popular a comienzos de 2025, cuando los cálculos iniciales llegaron a situar en más de un 3 % la posibilidad de que colisionara con la Tierra el 22 de diciembre de 2032. Sin embargo, a finales de febrero de ese mismo año, observaciones más precisas permitieron descartar por completo ese escenario.

La eliminación del riesgo terrestre fue posible gracias a una campaña de observación coordinada a nivel global, en la que participaron grandes telescopios terrestres y espaciales. Entre ellos, el Telescopio Espacial James Webb (JWST), cuyos primeros datos ya han sido analizados.

Según estos estudios, la probabilidad de que 2024 YR4 impacte contra la Luna se sitúa actualmente en torno al 4,3 %. Aunque se trata de una cifra baja, es lo suficientemente significativa como para mantener el objeto bajo estrecha vigilancia científica durante los próximos años.

Un impacto lunar sin precedentes en observación directa

Si las investigaciones futuras confirman el choque, algo que podría determinarse con certeza a partir de 2028, cuando el asteroide vuelva a ser observable desde la Tierra, sería la primera vez que la humanidad podría observar en directo un gran impacto lunar.

Los datos del JWST estiman que el asteroide tiene un diámetro de unos 60 metros, con un margen de error de siete metros. Aplicando modelos habituales de impacto, esto podría generar un cráter de aproximadamente 1.200 metros de diámetro, comparable al famoso Cráter del Meteorito en Arizona.

En caso de colisión, se produciría un destello luminoso con un brillo similar al de Júpiter, y el resplandor del área afectada podría ser visible durante varias horas. No obstante, desde Europa el fenómeno no sería observable, ya que la Luna se encontraría bajo el horizonte en ese momento.

Riesgos indirectos para satélites y estaciones espaciales

Uno de los efectos más estudiados de un posible impacto sería la expulsión de material lunar al espacio. Investigaciones lideradas por Yifan He, de la Universidad de Tsinghua en Pekín, indican que hasta 10.000 toneladas de roca lunar podrían alcanzar la velocidad de escape de la Luna y desplazarse hacia el espacio entre nuestro satélite y la Tierra.

Aunque este escenario aumentaría la probabilidad de que fragmentos lunares llegaran a la Tierra en forma de meteoritos, también supondría un riesgo añadido para satélites y estaciones espaciales, al incrementar la posibilidad de colisiones con escombros de alta velocidad.

Un asteroide sólido y de rápida rotación

Los estudios también han permitido conocer mejor la naturaleza de 2024 YR4. El equipo de Andrew Rivkin, de la Universidad Johns Hopkins, ha determinado que el asteroide completa una rotación cada 19,46 minutos, lo que indica que se trata de una roca sólida y no de una acumulación de fragmentos sueltos.

Observaciones del telescopio Gemini Norte, de ocho metros, confirman además que es un asteroide de tipo S, rico en silicatos, con una forma aplanada y cuneiforme.

La Tierra no está en peligro

En caso de impactar contra la Luna, la energía liberada sería equivalente a unos seis millones de toneladas de TNT, unas 400 veces la bomba de Hiroshima. Aun así, los científicos subrayan que el evento no tendría efectos sobre la órbita lunar, las mareas ni la estabilidad de la Tierra.

Lejos de representar una amenaza directa, el posible impacto de 2024 YR4 se perfila como una oportunidad única para la ciencia, al permitir estudiar en tiempo real la formación de un nuevo cráter lunar y mejorar los modelos de defensa planetaria de cara al futuro.

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