Ichkabal y otras joyas mayas que siguen fascinando en Yucatán

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La civilización maya destacó por su dominio de las matemáticas y la astronomía, lo que les permitió construir pirámides monumentales que servían como templos, centros ceremoniales y observatorios astronómicos. Aunque superficialmente similares a las pirámides de Egipto, sus estructuras y funciones son únicas, reflejando la cosmovisión y necesidades culturales de los mayas.

A más de cinco siglos de su declive, las ciudades mayas siguen atrayendo visitantes. Chichén Itzá es quizá la más conocida, con el templo de Kukulcán alineado para observar los equinoccios con precisión. Sin embargo, en 2025, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) abrió al público Ichkabal, una ciudad que data del año 600 a.C., anterior a Chichén Itzá y con estructuras de mayor tamaño, destacando la imponente Estructura 4 de 42 metros. Desde su cima, los visitantes pueden contemplar la selva maya y conectar el patrimonio cultural con el paisaje histórico.

La ubicación de Ichkabal, a 40 kilómetros de la Laguna de los Siete Colores, se vuelve más accesible gracias al Tren Maya, potenciando su relevancia turística. Descubierto en 1996 por arqueólogos liderados por Enrique Nalda, el sitio permaneció en el abandono hasta que se retomaron los trabajos arqueológicos.

Otros sitios destacados del mundo maya incluyen:
Ek Balam – Acrópolis: 31 metros de altura con vistas panorámicas de la selva.
Mayapán – Pirámide de Kukulkán: 18 metros, réplica en menor escala de Chichén Itzá.
Dzibilchaltún – Templo de las Siete Muñecas: Destaca por su alineación astronómica.
Xcambó – Edificio de la Pirámide: Importante centro comercial antiguo.
Izamal – Pirámide de Kinich Kak Moo: 34 metros de altura y base de 200 metros por lado.
Oxkintok – Pirámide de May: Con complejidad arquitectónica y laberinto subterráneo.
Kabah – Codz Poop (Palacio de las Máscaras): No es pirámide, pero su fachada con mascarones del dios Chaac es emblemática.

Estos vestigios urbanos demuestran la grandeza de la cultura maya y su legado en la Península de Yucatán, fusionando arquitectura, astronomía y vida ceremonial. Ciudades como Ichkabal prometen convertirse en nuevos puntos de referencia, ofreciendo a turistas y estudiosos una visión renovada de esta civilización milenaria.