Orquestas y aplausos contra ejecuciones y extorsiones: la farsa de la seguridad en Cancún

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No se trata de despreciar los esfuerzos educativos ni la importancia de trabajar con la infancia, al contrario: es necesario sembrar valores y formar nuevas generaciones. Pero lo que resulta insultante es que se presente un curso con 46 participantes como un “logro” de seguridad, cuando la crisis es estructural y se mide en miles de víctimas y familias fracturadas por la violencia.

 

Por Luis Mis

Y es que hace unos días la Secretaría Municipal de Seguridad Ciudadana y Tránsito de Benito Juárez presumió con entusiasmo la clausura del curso “Verano Seguro, Policía 2025”. Cuarenta y seis niñas y niños participaron en actividades recreativas y culturales, recibiendo reconocimientos, aplausos y hasta la música de una orquesta. Un evento emotivo, sin duda. Pero la pregunta inevitable es: ¿puede un curso de verano maquillar la violencia que carcome día a día a Cancún?

El discurso oficial habla de valores de convivencia, respeto y legalidad. Sin embargo, mientras los funcionarios sonríen en ceremonias y reparten diplomas, la ciudad enfrenta una realidad mucho más cruda: ejecuciones, extorsiones, robos y una ola de inseguridad que no se detiene. ¿De qué sirve hablar de paz y cultura de la legalidad frente a los reflectores, si en las calles la ciudadanía vive con miedo, encerrada tras rejas y candados?

El problema de fondo es la simulación: un gobierno que prefiere organizar ceremonias festivas para mostrar avances ficticios, en lugar de asumir con seriedad la urgencia de estrategias integrales y efectivas contra el crimen organizado. Cancún no necesita propaganda, necesita resultados. No necesita discursos con música de orquesta, necesita policías preparados, calles seguras y autoridades eficientes.

Invertir en la niñez es indispensable, pero también lo es garantizarles un presente en el que no crezcan entre balas y miedo.

#ValoresSíViolenciaNo